¿EL GOLPE A QUIÉN?

06.02.2019 21:34

¿El golpe a quién?

El libro “Los nudos ideológicos de la Constitución” (Universitaria, 2018), de Jorge Insunza G., tiene entre sus méritos el de traer al presente el trabajo de la “Comisión Ortúzar”, la cual tuvo a su cargo preparar el nuevo texto constitucional, desde donde emergieron las bases doctrinarias y jurídicas de lo que sería la Constitución del 80.

Llama la atención su temprana conformación, el 23 de septiembre de 1973, es decir, a solo 12 días del golpe de Estado, lo que da cuenta de la perspectiva refundacional que tuvo desde sus inicios la dictadura (más para los civiles que para los militares), así como la revisión profunda de la historia política del país que ésta se propuso. Se identificó al socialismo, en sus distintas variantes, como el adversario central; pero también, y con igual fuerza, al liberalismo democrático y a las corrientes socialcristianas avanzadas. Se trataba de un ajuste de cuentas con el impulso democratizante, antioligárquico y mesocrático del siglo XX.

Aunque pueda parecer anecdótico, los debates se inician cuestionando el sufragio universal. La Comisión delibera sobre si es posible un sistema político que pueda prescindir de éste, y con cierta resignación concluye que no, de manera absoluta.

El expresidente de la República Jorge Alessandri fija tempranamente la viga maestra del futuro orden institucional: “El camino adecuado es el de establecer instituciones, conformadas de tal manera, que los vicios del sufragio universal produzcan el menor daño posible”. Así, nacerán “instituciones” como los senadores designados, los quórums supramayoritarios, el rol tutelar de las FF.AA. y de Orden, el Tribunal Constitucional y sus alcances, entre otras.

Por su parte, la batalla contra el socialcristianismo progresista, el Concilio Vaticano II y la Democracia Cristiana, fue frontal desde un comienzo. Ello se expresó en temas como el rol social de la propiedad, el desplazamiento del principio de subsidiariedad, desde un sentido comunitario a uno individualista y mercantil, un antiestatismo exacerbado, que terminó despojando al Estado de toda función de bien común, y el debilitamiento de principios como solidaridad y comunidad.

¿A quién se le dio realmente el golpe del 73? Ciertamente, a Allende y a la UP. Pero también a ese liberalismo demasiado confiado en la expansión del sufragio universal, y a ese socialcristianismo de impronta solidaria.

La gran paradoja de Frei Montalva fue que apoyó el golpe de Estado, pero no comprendió que el golpe también era contra él. Lo entendió tarde y por eso se puso a la cabeza de la oposición en la Constitución del 80 (propuso una Asamblea Constituyente), pues percibió que ese nuevo orden constitucional significaba también la derrota histórica de su proyecto. Se volvió así alguien peligroso. Muy peligroso. Lo demás es el desenlace violento y propio de esos años, que ahora terminamos de conocer: su asesinato

* La Tercera (Opinión) - Ernesto Águila