CARLOS ALTAMIRANO ORREGO RESPONDE A GONZALO VIAL CORREA

21.03.2018 15:22

Carlos Altamirano Orrego
Responde a Gonzalo Vial Correa

 

El ex Secretario General del PS esta harto de que Gonzalo Vial, el historiador de La Segunda, insista en la veracidad del "Plan Z". Durante Septiembre Vial volvió al ataque acusando a Altamirano en estar en una "operación blanqueo" para evadir su responsabilidad en el fracazo de la via chilena al socialismo. Altamirano eligió a The Clinic para saldar cuentas con "nuestro pequeño inquisidor", "pequeño Heródoto" y "pequeño Michelet", como lo llama alternativamente. El que esta blanqueando su imagen, asegura el líder socialista, es el propio Vial. "Pocas personas, entre los civiles partidarios de la dictadura, tiene más necesidad de eludir sus graves responsabilidades que nuestro detractor", dispara Altamirano.

En Septiembre pasado, Gonzalo Vial Correa dedicó cinco ediciones de su semanal contribución al diario La Segunda para atacar, con la odiosidad y persistencia que lo caracterizan al suscrito y al Partido Socialista de Chile.

La demora en mi contestación de debe, tanto al hecho de haber estado en el extranjero, como a las persistentes dudas que me asaltaron sobre la pertinencia de responder a tan imponente amasijo de imputaciones arbitrarias, medias verdades, interferencias abusivas y distorsiones históricas.

La lectura de la serie de artículos de Vial Correa ha confirmado rotundamente mis sospechas en el sentido que, a treinta años del golpe militar, su autor sigue prisionero de una visión profundamente partisana de los sucesos de 1973. En ella, el suscrito y el Partido Socialista de Chile desempeñan el papel de villanos principales. Curiosa y burda visión, tratándose de alguien que pretende ser historiador profesional y mentor de historiadores.

A pesar de todo, he decidido contestar a Vial Correa. Lo hago, en primer lugar, pensando en los jóvenes de Chile. Lo hago, también, pensando en los militantes del Partido Socialista de Chile, de ayer y hoy. Lo hago, además, motivado por la inaudita soberbia de Vial Correa, expresión conspicua de intolerancia, de autoritarismo y de anacrónicos arrestos señoriales. Escuchémoslo: "Nada personal tengo contra Carlos Altamirano, pero él y quienes compartieron su -volada guevarista- fueron nefastos para Chile, haciéndose acreedores al respeto, al perdón y el olvido. Pero siempre que se callen". !Satánica soberbia! !Cristiana manera de expresar respeto y perdón!

Dicho esto, anticipo que no pretendo seguirle el juego a Vial Correa, dando una respuesta pormenorizada a todas y cada una de sus falsedades, mixtificaciones y distorsiones. Si en algo no estoy dispuesto a seguirlo es en su olímpico desprecio por la paciencia de los lectores y su raro talento para aburrirlos mortalmente.

Los lectores no dejarán de advertir que no contesto a Vial Correa en La Segunda. Repetidas experiencias me han demostrado que dicho medio tiene la mala costumbre de distorsionar las inserciones de personas que no le son especialmente gratas; ya sea a través de titulado, ya sea por medio de la diagramación. Tanto más agradezco la generosa acogida dispensada por The Clinic, prestigioso semanario que me ha otorgado plenas garantías de una fiel reproducción de mi respuesta.

 

Altamirano, el "Plan Z" y la "Operación Blanqueo"

Vial Correa rompe sus fuegos a propósito del llamado "Plan Z", ofuscado por mi comentario relativo a su participación en la autoría de dicho plan. Su reacción es tan furiosa como contradictoria. Con aires desafiante, afirma que Altamirano habla por la boca de sus pasiones, pues no sabe nada de este documento. En lo que es coherente con otra afirmación, formulada más adelante (... "el Plan Z hasta donde se sabe, no era socialista" ...). No así con la expresada aún más tarde, cuando dice: Se indignará el ex senador aún más al saber que sospecho haberse originado el Plan Z en su propia colectividad política. Solo cave preguntarse: ¿Hasta dónde llega la frivolidad de este señor?

Pese a anunciar reiteradamente que está en capacidad de aportar sólidas pruebas sobre la autenticidad del "Plan Z", recién en su cuarto artículo vuelve a esta materia. ¿Y que dice al respecto? En primer lugar, que el "Plan Z" fue reproducido por el "Libro Blanco". En segundo lugar advierte que, hasta hoy, los autores del "Libro Blanco" son anónimos. A excepción de si mismo, que se vio obligado a reconocer la autenticidad del "Plan Z". Con lo cual está informando que probablemente aún hoy estaría callado, si no hubiese sido por ese infortunado cuestionamiento. ¿Cuáles son los argumentos de Vial para defender la autenticidad del Plan Z? Para comenzar informa, con sin igual candor, que su generoso impulso de haber expuesto espontáneamente sus razones de la autenticidad de Plan Z ya es, en sí mismo, una prueba importante de dicha autenticidad. Además se pregunta: ¿Auténtico en qué sentido? Para responder, con el mismo desconcertante candor: Simplemente en el (sentido) de haber recogido por las Fuerzas Armadas en los inmediatos allanamientos post golpe a las oficinas públicas y locales partidarios de la UP y del MIR. Frente esta virginal inocencia, sólo puedo decir: ¿Pretende Vial hacernos comulgar con ruedas de carreta?

A continuación, Vial Correa se plantea una serie de preguntas, a saber ¿Quiénes eran sus autor o autores?, que vigencia política y operativa tenían?. Fue aceptado por quien debía aceptarlo? Y concluye dramáticamente: No lo sé, ni lo dice el Libro Blanco. Con lo cual nos está diciendo que, pese a saber muy poco o nada acerca del Plan Z, tiene confianza absoluta en su existencia.