ECONOMIA RUSA BAJO LUPA DE PESIMISMO

25.11.2013 20:33

Por Odalys Buscarón

El estado de la economía rusa a partir de los signos visibles de ralentización continúa hoy en el centro de atención del Gobierno y es tema recurrente de reflexión del presidente Vladimir Putin con el consejo de asesores.

Tal es la preocupación de las autoridades rusas, que el mandatario convocó por primera vez desde su creación al Presídium del Consejo Económico, adjunto a la Presidencia, para analizar a puerta cerrada los problemas del estancamiento del crecimiento de la economía, y la búsqueda de estímulos.

Los especialistas llaman la atención sobre los reajustes de números en los indicadores económicos, realizados en los últimos meses, con un optimismo discreto en algún salto antes de fin de año.

La más reciente proyección del Ministerio de Desarrollo Económico vaticina un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el umbral de 1,8 por ciento. Para 2014 se prevé un mejor desempeño a la altura de 3,0 puntos porcentuales, muy inferior al potencial real económico.

Existe coincidencia entre expertos locales y del Banco Mundial en que la economía rusa se encuentra en un estadio de expectativa, a expensas del crecimiento del consumo interno y de los precios de los hidrocarburos en los mercados internacionales.

Rusia se coloca hoy como primer productor de petróleo, con unos 10 millones 590 mil barriles diarios, según registros de octubre, y es uno de los exportadores líderes de gas.

Durante la reunión del Presídium del Consejo Económico, que sesionó el jueves último, Putin insistió en la necesidad de concentrar esfuerzos en las tareas prioritarias de la política económica en el período 2014-2015, frente a la situación actual de estancamiento.

Reclamó a expertos de alto nivel y representantes gubernamentales una profunda elaboración "especializada de nuestras orientaciones estratégicas, de propuestas acerca de pasos concretos y medios para garantizar un desarrollo sostenible del país".

Es necesario determinar los factores que pueden coadyuvar a una salida de la economía hacia una trayectoria de crecimiento sostenido, subrayó el mandatario en el preámbulo de la reunión, cuyo contenido no se publicó.

Según el exministro de Finanzas Alexéi Kudrin (2000-2011), miembro del Consejo Económico y asesor del Gobierno, la economía rusa necesita profundos cambios y "librarse de la dependencia excesiva de los ingresos petroleros".

Mencionó entre los graves problemas pendientes la baja productividad, a lo que se añaden los menguados rendimientos de la producción industrial, y la escasa concurrencia internacional de algunos sectores económicos.

Para que el anterior modelo de crecimiento pueda funcionar necesitamos que los precios mundiales del petróleo crezcan anualmente entre 20 y 30 dólares, opinó Kudrin recientemente.

En el programa de Gobierno, en mayo de 2012, Putin trazó una hoja de ruta del desarrollo socio-económico de Rusia por la senda de la innovación tecnológica para concurrir al mercado mundial con productos de alto valor agregado.

El propio Putin manifestó más de una vez insatisfacción con el cumplimiento del programa económico, lo cual, por citar un ejemplo, llevó a la remoción del anterior titular de Economía, y removió su entorno de asesores en ese tema, además de dar plazos al Ejecutivo para medidas concretas.

La estimulación de las inversiones extranjeras, un cambio en el clima inversionista del país, y la interrelación de los centros de investigación e innovación con las cadenas productivas son algunas de las propuestas generadas por los dirigentes rusos.

Tras los pobres registros del PIB en el segundo y tercer trimestres de 2013, en el entorno de 1,2 por ciento de crecimiento, las expectativas optimistas en un escenario favorable se han disipado sensiblemente en los círculos oficiales.

Recientemente, el ministro de Finanzas, Anton Siluanov, afirmó que los ritmos de crecimiento de la economía rusa en 2013, proyectados en 1,8 por ciento, difícilmente puedan lograrse.

El titular del Ministerio de Desarrollo Económico, Alexéi Uliukaev, en tanto, cree también que el año cierre para la economía rusa con un discreto crecimiento de entre 1,5 y 1,6 por ciento.

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