ENTREVISTA AL PRESIDENTE DEL PS, DIPUTADO OSVALDO ANDRADE, EN EL DINAMO

20.04.2015 10:07

Cuando la semana pasada Radio Agricultura publicó que Osvaldo Andrade reconocía una “crisis severa de liderazgo de la Presidenta”, la noticia se expandió en cosa de minutos. La frase -que nunca había sido dicha y que luego fue rectificada, disculpas de por medio- se enmarcó en una semana en la que el enrarecido ambiente de la clase política había llegado a su clímax: la propia Presidenta desmentía el rumor que circulaba acerca de su posible renuncia. “En una situación de normalidad la declaración de la Presidenta no habría sido necesaria”, afirma el diputado en entrevista con El Dínamo. Desde su oficina, y con las fotos de los tres ex presidentes socialistas a su espalda, Andrade habla sobre las elecciones internas del PS, del escenario que tiene a los políticos en la mira de la ciudadanía y del Ministerio Público y por qué, a su juicio, no se necesita el apoyo de la vieja Concertación para enfrentar la crisis.

-A poco más de un mes de que asuma una nueva directiva, ¿cómo deja al Partido Socialista?

-Desde el punto de vista del PS propiamente tal, creo que está en muy buen pie. Yo lo recibí cuando habíamos sido derrotados en la elección presidencial. O sea, en un momento de reflujo político. Desde allí empezamos a reconstruir. Me atrevería a decir que es un balance altamente positivo. Ordenamos a la Nueva Mayoría, terminamos el año político y legislativo exitosamente. Si uno pudiera detener el balance hasta el 31 de enero de 2015 diría que fue notable. Y claro, a propósito de los casos conocidos, eso se desmoronó, desde el punto de vista de que hay un factor exógeno, que provocó una ratificación brutal de la crisis de confianza que tiene hoy el sistema político en Chile.

-Hace años que las encuestas vienen mostrando esa crisis de confianza. A la luz de estos casos ¿no se genera una suerte de paranoia?

-Soy de los que piensan que esta es una crisis severa… En un momento se pensó que esto era un problema solo de la derecha y en consecuencia había que esperar cómo se desarrollaba. Los socialistas no tuvimos esa opinión, teníamos la convicción de que la gente no distinguía en este tema, que a propósito del caso Penta había una interpelación al sistema político en su conjunto. Esta idea de la teoría del arreglín, que es una cuestión que está viva y entiendo que puede estar en la suspicacia, no puede inmovilizar a las personas. Recuperar la confianza ciudadana va a requerir mucho tiempo y creo que la única manera es que nos vean haciendo cosas.

“Nosotros no tenemos ninguna vocación de defensas corporativas. El que metió las patas se hace cargo”

-Si se llegara a descubrir vínculos de militantes del PS con SQM a través de boletas falsas, ¿se aplica de todos modos el “caiga quien caiga”? ¿No “cuidarán” a sus militantes como la UDI? 

-Nosotros no tenemos ninguna vocación de defensas corporativas. El que metió las patas se hace cargo. Ahora, tanto es así que además lo hemos demostrado. Los militantes que hasta ahora han aparecido vinculados, incluso sin acreditar ningún tipo de responsabilidad para ser preciso, ya no están en el partido, a otros se le han suspendidos sus derechos. Somos el único partido que se querelló en el caso Penta y somos querellantes del caso SQM también y pregunto a los demás ¿por qué no han hecho estas cosas también? En esto hay que ser coherentes. Reitero: nosotros somos de la lógica de que ya no bastan las declaraciones.

-Y dado que el Partido Socialista es querellante del caso Penta y la arista SQM, ¿sería pertinente abandonar el caso si es que aparecen nombres de militantes?

-Para nada. No hay ninguna razón para hacerlo, si que aparezcan personas en esa investigación que pudieran militar en el Partido Socialista no es un obstáculo para que el partido mantenga su condición de querellante. Por el contrario, con mayor razón nos interesa que se esclarezca la verdad

“Cuando no se sabe qué hacer empiezan a aparecer las tesis de las conspiraciones y la gente empieza a agarrar papa”

-Camilo Escalona e Isabel Allende oficializaron sus candidaturas y usted ha dicho que va a apoyar a Escalona. ¿Cuáles son las ideas que los une?

-Tengo una limitación en esto: soy el presidente del Partido Socialista y tengo que darles garantías a todo el mundo de que el proceso se va a desarrollar con la más absoluta tranquilidad de que todos van a tener las mismas condiciones. Pero eso no puede ser un obstáculo para que no exprese mi adhesión. Soy parte de una corriente interna, soy presidente del PS porque mi corriente me respaldó, Camilo es parte de esa misma corriente, somos co-fundadores de ella y en consecuencia tenemos una trayectoria política común desde la clandestinidad. Tengo la mejor opinión de Isabel, pero con ella no tengo la misma trayectoria, de hecho, ella ha sido siempre de un sector contrario al nuestro. Pero no creo que sea sano que me incorpore al debate y entre a determinar qué atributos tiene uno o cuáles tiene el otro.

-El eventual regreso de Escalona ¿significaría un regreso del viejo poder?

-En esto tendría cuidado porque ambas candidaturas son liderazgos de muchos años, tanto Isabel como Camilo son personas de larga trayectoria. Ninguno de los dos puede decir ‘yo no fui parte de la construcción de la Concertación’. Ambos fueron parte de la transición de la Concertación a la Nueva Mayoría. Entonces este anclaje lo encuentro súper artificial porque uno y otro han reconocido explícitamente en distintas maneras que la Concertación ya no es una alternativa de vigencia y que la Nueva Mayoría es la perspectiva.

“Es pura teoría barata de que para estas cosas se necesita gente con mucha experiencia. ¿Quién garantiza eso?”

-Cuando Tomás Mosciatti le preguntó a Escalona sobre si sabía de los rumores de renuncia de la Presidenta, la respuesta del ex senador ¿contribuyó a que creciera la ola de incertidumbre al respecto?

-En una situación de normalidad la declaración de la Presidenta no tiene ningún sentido, no habría sido necesaria. Pero cuando se produce un clima que desde una aparente información que tiene una persona, que no está claro de dónde se obtuvo, se genera un clima en que se pone en discusión ese tema. Hay dos alternativas: no decir nada, y en el clima en que estamos eso acrecienta el rumor, o no queda otra alternativa que salir y decir ‘mire esto no es así’.

-Pero Camilo Escalona no lo desmintió. De hecho dijo: “Algo he leído”…

-Eso no lo sé. Si sabía algo o no sabía, no tengo idea. Lo que yo puedo señalar es que me hago cargo del problema. De la declaración misma no tengo idea, no sé si tenía más información o no.

-“El que haya sucedido lo de Penta y Caval ¿tiene que ver con gente joven o vieja? 

Discúlpenme, en Penta hay diputados jóvenes y senadores de mucha trayectoria. ¿Ahí no opera lo de los jóvenes y los viejos? Parece que las cagadas se las mandaron todos. No es un problema de edad parece”

-Dada su cercanía con él, ¿han hablado de este tema?

-No. Ahora, esto es parte de estas mismas lógicas raras. A propósito de las publicaciones en la prensa de estas cosas de las conspiraciones, en un medio da la sensación de que Escalona, Aleuy y yo nos juntamos todos los santos días a conspirar. Yo con Escalona y Aleuy no me junto para conversar de esto y otros temas hace meses. Aquí se produce un fenómeno distinto: cuando no se sabe qué hacer empiezan a aparecer las tesis de las conspiraciones y la gente empieza a agarrar papa. Entonces terminamos hablando de las conspiraciones y no de los problemas de fondo. Estas son cosas artificiales de la mediocridad. Están en la prensa, gente opinando, unos van y dicen ‘vamos a respaldar al ministro’. ¿A respaldarlo de qué? Si el ministro tiene el único respaldo que necesita, que es el de la Presidenta. Craso error. Cuando uno va a respaldar a un ministro es establecer que tiene debilidades, es exactamente lo contrario del objetivo.

-Respecto al diagnóstico de la crisis política hay quienes han dicho que faltó mayor expertise, ¿cree que se debió haber incluido a figuras de la Concertación?

-No, creo que eso es pura teoría barata de que para estas cosas se necesita gente con mucha experiencia. ¿Quién garantiza eso?

-Pero se trata de personas que han liderado procesos complejos en el pasado, como el MOP-Gate.

-¿Y se salió bien de eso? Mire en lo que estamos ahora. ¿Alguien me puede decir que se solucionaron los problemas entonces? Terminamos con un ministro preso, con parlamentarios destituidos y aparentemente con soluciones que no fueron soluciones definitivas. Algunos dirán que era lo que se podía (hacer) en ese entonces. Puede ser, pero entonces no pontifiquemos de aquello.

“(ME-O) me planteó su temor de seguir siendo un outsider, con respaldo ciudadano, pero outsider al final. Yo le decía que era muy importante que él tuviera una línea de conducta de respaldo a las iniciativas programáticas de la Presidenta y creo que él ha cumplido con eso”

-¿Al actual gabinete no le falta una cuota de trayectoria política?

-La Presidenta combinó adecuadamente, en mi opinión, el ímpetu joven con la experiencia mayor. Entonces se queda con Peñailillo, Ximena, Elizalde, pero también está Aleuy, Pacheco, Arenas, Heraldo Muñoz. Si esta gente no salió del colegio para irse al gobierno. Son gente más joven, de acuerdo, pero no me diga que no tienen experiencia. Este tema de que se necesita más experiencia, yo creo que es un mal recurso. Las cosas las pueden hacer mal o bien gente joven o vieja. Tal vez eso ha faltado, una combinación de ambas miradas. El que haya sucedido lo de Penta y Caval ¿tiene que ver con gente joven o vieja? Discúlpenme, en Penta hay diputados jóvenes y senadores de mucha trayectoria. ¿Ahí no opera lo de los jóvenes y los viejos? Parece que las cagadas se las mandaron todos. No es un problema de edad parece.

-Hay algunas figuras que han pedido que regrese Ricardo Lagos para que interceda en este conflicto. ¿Cuál es su visión?

-Pero si Ricardo Lagos tiene un rol, es un ex Presidente. Él opina, dice cosas, realiza conferencias, organiza estudios, actividades, cuando es requerido por los medios expresa una opinión. Así se opera en la política también. Yo creo que Lagos se siente cómo dónde está y yo respeto eso. Pero si alguien piensa que una persona va a resolver el problema, con todo el respeto que merece esa persona, por favor, esto es un poquito más complejo, esto requiere una cuestión concretamente colectiva.

-Sergio Aguiló planteó que la “vieja Concertación creó este concubinato entre empresas y política”. ¿Tiene asidero su afirmación?

-Sergio lleva siete periodos en el Parlamento, sabe mucho más que yo. Yo creo que es una frivolidad adjudicarle eso a un conglomerado en particular. Esto es una interpelación al sistema político. Quien quiera ponerse fuera de esto, hay que tener mucha personalidad para eso.

-En el último tiempo el PS se mostrado abierto a dialogar con Marco Enríquez-Ominami. ¿Cómo ve su figura política actual? Las encuestas lo sitúan como el político con mejor futuro.

-Igual. Para nadie es un misterio que yo he conversado con Marco y cuando conversamos, después de decirnos unas brutalidades, él me planteó su temor de seguir siendo un outsider, con respaldo ciudadano, pero outsider al final. Yo le decía que era muy importante que él tuviera una línea de conducta de respaldo a las iniciativas programáticas de la Presidenta y creo que él ha cumplido con eso. Ahora, sé que no debe ser fácil porque él debe tener un mundo que tiene que ser muy crítico en algunas cosas. Yo creo que él va a tener una oportunidad, la que él se forje. Los socialistas vamos a tener candidato y aspiro que eso se resuelva en una primaria. Algunos entienden que en esa primaria no puede estar él. Yo no tengo la misma opinión.

-¿Qué tan abiertas están las puertas para ME-O en la Nueva Mayoría?

-Yo tengo un factor ordenador distinto en este caso: para mí el mejor candidato o candidata va a ser el que derrote a la derecha. Puede sonar un poco frívolo lo que estoy diciendo, o incluso oportunista, no me da lo mismo quién sea, tendrá que ser, además, con un programa, que sea capaz de configurar una mayoría. Cuando llegue el momento de las definiciones tenemos que tener un programa que será continuidad del programa de Bachelet, probablemente, de mayor profundización.Veremos quién representa de mejor manera ese programa, para eso hay un método: se le puede preguntar a la ciudadanía.

-Pero con el capital que tiene ahora ME-O, ¿puede ser una figura que derrote a la derecha?

-No, yo creo que todavía no es suficiente. Ahora, veamos qué va a pasar en la derecha también.