RECRUDECE EN ESPAÑA DEBATE POR INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

09.02.2014 20:00

El conflicto entre Cataluña y el gobierno central español se profundiza hoy con el reforzamiento de posiciones de ambas partes en lo que algunos califican de choque de trenes y otros de callejón sin salida.

La víspera el presidente catalán, Artur Más, ratificó la determinación de realizar un referendo independentista en esa región autónoma, mientras el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reiteró que no permitirá la consulta ni la separación.

La consulta del 9 de noviembre se hará, de una forma o de otra y siempre de acuerdo con un marco legal, afirmó Mas en una entrevista cara a cara con el expresidente del Gobierno Felipe González transmitida por la televisora La Sexta.

Rajoy, por su parte, aseguró en una convención del gobernante Partido Popular (PP) que no habrá referendo 

González, ratificó también la conocida posición de su Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al considerar que la consulta no es posible, pues es potestad de todos los españoles decidir sobre la estructura territorial.

Esta posición coincide con la del PP, tajantemente opuesto a la consulta independentista con el mismo argumento, mientras la tercera fuerza política, Izquierda Unida (IU), defiende el derecho al referendo, pero rechaza la separación.

En opinión de Mas, la mayoría de los catalanes no se siente representada por la Constitución, pese a haber votado por ella en forma masiva 30 años atrás, debido a la regresión en términos autonómicos y el menosprecio, algunas veces humillante, de los gobiernos del PP.

El debate sobre el conflicto se inició con fuerza esta semana con la participación también de Susana Díaz, la presidente del PSOE en Andalucía y una figura referente de ese partido, quien abogó por solucionar los problemas territoriales con una reforma constitucional.

Esta orientación es defendida igualmente por la izquierda española aunque a diferencia del PSOE, que propone mantener el sistema monárquico, plantea sustituirlo por una República, en un debate incipiente y lastrado por la negativa del PP a cambiar la Carta Magna.

Sin perfiles definidos, quienes ven en la reforma constitucional una vía para enfrentar problemas territoriales (pues Cataluña no es el único) apuntan a dar más competencias a las comunidades autónomas.

Algunas de las ideas expresadas consideran necesario sustituir el actual sistema de autonomías por una federación, si bien no queda claro cuales serían las diferencias con el mecanismo autonómico.

En opinión de IU, tampoco ello resolvería los problemas de España, pues la responsabilidad básica de los conflictos la atribuye al régimen capitalista y la política seguida por los gobiernos de POSE y PP en detrimento de las regiones.

En el otro extremo del péndulo se encuentran sectores que -por el contrario- proponen mayor centralización, entre los cuales se halla el sector más derechista del PP.

Esta posición es defendida por disidentes de esa organización que fundaron recientemente el partido Vox, autodefinido de centro-derecha- pero ubicado por sus postulados a la derecha de Rajoy.

El tema está planteado en términos en lo que la presidenta de Andalucía definió como "choque de trenes" dado por la inamovilidad de las posiciones de ambas partes y el PP estima un callejón sin salida para Más, quien insiste que hará la consulta de forma legal.

El partido gobernante, con mayoría parlamentaria, estima que no habrá un referendo legal sin pasar por el Congreso de Diputados y se mantiene firme en el rechazo a cualquier variante para permitirlo.

En estos momentos la solicitud de Cataluña para que el congreso le traspase la competencia de organizar una consulta está en el proceso reglamentario en esa instancia, pero el resultado -dada la oposición del PP y PSOE- se da por descontado que sea el rechazo.

Ello, como anunciaron las autoridades catalanes, no significará el fin de los pasos independentistas, que entraría probablemente entonces en un terreno movedizo para la legalidad que ambas partes defienden.

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