TEMA MIGRATORIO REVOLOTEA SOBRE CONSEJO EUROPEO

24.10.2013 21:37

El tema migratorio revolotea hoy sobre los documentos a discutir aquí en el Consejo Europeo, donde asuntos en agenda como innovación, desempleo juvenil y desarrollo podrían quedar en segundo plano, tras recientes tragedias registradas en el Mediterráneo.

Aunque el borrador del documento a discutirse el jueves y viernes próximos excluye un llamado a reformar el Documento Dublin II, de 2003, sobre responsabilidad de recogida de inmigrantes, la discusión del tema parece inevitable, comenta la prensa.

Italia, uno de los países interesados en una mayor participación de la Unión Europea (UE) en el problema migratorio, demandó cambios de Dublin II, el cual deja a las naciones del sur del Mediterráneo como las encargadas de dar cobijo a los indocumentados.

El declarado objetivo de Dublin II es evitar que los refugiados puedan presentar solicitudes de asilo en más de un país a la vez.

Los cambios en la citada regulación son rechazados por la mayoría de la naciones del norte europeo, las cuales se remiten a estadísticas sobre el destino final en sus territorio de casi el 70 por ciento de los inmigrantes que alcanza las costas europeas.

Sin embargo, estados como Italia, Malta, Grecia o España se quejan de que sus centros de atención a indocumentados están sobrecargados, pues, en los últimos años, las propias regulaciones de la UE los llevan a quedarse en naciones a donde viajan por mar.

Tras el trágico naufragio del pasado día 3 cerca de las costas de la isla de Lampedusa, con saldo de 366 muertos y 155 sobrevivientes, los ministros del Interior de los 28 países del bloque comunitario acordaron formar un grupo de trabajo.

La creación del grupo de trabajo para ayudar a países como Italia en materia financiera y de recursos materiales para reforzar vigilancia y rescate de inmigrantes en el Mediterráneo al menos figura en los documentos a analizar en el Consejo Europeo.

Al referirse a las prioridades inmediatas del bloque regional, el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, declaró desde una sesión de la Eurocámara en Estrasburgo que se carecía de una fórmula milagrosa para resolver el tema migratorio.

"Hay que aumentar los esfuerzos europeos y cooperar más con los países de tránsito y origen de la inmigración", comentó Barroso, quien el 7 de este mes fue abucheado al visitar Lampedusa, donde evitó recorrer las instalaciones del centro de atención de indocumentados.

Preparado para solo 300 personas, la mencionada instalación alberga ahora a más de dos mil personas, en su mayoría, somalíes, eritreos, sirios y palestinos que buscaron refugio en Europa.

Desde el mismo Estrasburgo, eurodiputados socialdemócratas, liberales y de la izquierda progresista demandaron una regulación de la migración a nivel europeo y el fin de la criminalización de los rescates de extranjeros.

En medio de los llamados de Barroso a una mayor voluntad política europea para resolver el asunto de los inmigrantes, la realidad de las legislaciones particulares de las naciones de la UE hablan de todo lo contrario.

Reino Unido estrena leyes para reforzar el control sobre el ingreso de extranjeros a su territorio y Francia se apresta a hacer lo mismo, mientras en la propia Italia, donde todavía queda viva la imagen de montañas de cadáveres en Lampedusa, también se castiga al foráneo.

De hecho, para dar sepultura a 366 fallecidos del naufragio en Lampedusa y de casi 40 en el canal de Sicilia, las autoridades italianas les dieron la ciudadanía, mientras 133 adultos de los 155 sobrevivientes del naufragio están pendientes de juicio.

Una ley de agosto de 2009 estipula que los indocumentados deben pagar una multa de cinco mil euros por el delito de inmigración clandestina y pueden ser deportados, mientras otra legislación castiga a los barcos comerciales que auxilien en alta mar a los extranjeros.

Sin embargo, el tema de la inmigración es embarazoso para la UE y aunque las preocupaciones sobre sus dificultades para sacar a la Eurozona de la crisis o la desocupación juvenil se mantienen, la discusión sobre los inmigrantes parece no pasará por alto.

Europa deberá buscar un cuidadoso balance en el tema migratorio, cuando arrecia el auge de grupos ultranacionalistas y de extrema derecha que cada vez más asedian a los gobiernos con sus propuestas antiinmigrantes, en medio de un ambiente de crisis económica y social.

acl/to