VO NGUYEN GIAP, PEQUEÑO GRAN HOMBRE DEL SIGLO XX

06.10.2013 15:18

Pudo reclamar lujos y mayor fama, pero prefirió disfrutar de la independencia y soberanía de su amado Vietnam: Vo Nguyen Giap, el mundo acaba de perder a uno de las grandes figuras del siglo XX.

 

Tuve el honor de conocerlo y en dos ocasiones le hice entrevistas exclusivas que me dejaban perplejo de admiración. Ahora, en la lejana Sudáfrica, la noticia infaltable de cada semana es la salud de Nelson Mandela, delicado a sus 95 años de edad.

Las comparaciones casi siempre son injustas, pero no hay dudas de que Giap significó para Vietnam lo que Mandela a Sudáfrica. Dos vidas ejemplares premiadas con una larga e increíble longevidad pese a esfuerzos y sacrificios.

El deceso de Giap, este pequeño gran hombre de una modestia y sencillez extraordinarias, dejó a la humanidad sin el principal artífice de la victoria de Dien Bien Phu en 1954, que marcó el fin del colonialismo francés en Vietnam.

También de la expulsión definitiva de los invasores estadounidenses que se inició con la Ofensiva del Tet de 1968 y terminó en 1975 en la antigua Saigón, bautizada después como Ciudad Ho Chi Minh, el líder vietnamita.

Cuando en 1994 le pregunté al general Giap de sus sensaciones en tantos años de conflagraciones, su respuesta fue muy humana: 

"Cada vez que perdía a un soldado o varios, el dolor me conmovía de tal manera que apenas podía dormir. Lloraba silenciosamente para no amedrentar a las tropas. Vietnam sufrió demasiadas bajas de guerra y las sentía como a mis hijos", declaró entonces.

Considerado uno de los 10 Genios Militares de la historia universal, este hombre de sonrisa sincera no cesaba de encomiar los avances de la nación indochina y la prosperidad de su pueblo.

"Lo hemos logrado, Ho Chi Minh tenía una visión muy clara", se limitó a decir.

Lo volví a ver a finales del propio 1994. El diálogo fue más informal y relajado. Se me ocurrió provocarlo con lo que tanto repetía occidente, "un héroe con una vida muy precaria", y sin perder la compostura me comentó: 

"Soy un humilde servidor de la Patria. He sobrevivido a las guerras y a las enfermedades; otros vietnamitas no han tenido la misma suerte. Cuando me levanto en las mañana, siento toda la riqueza de una vida en libertad, paz y amor".

Murió a los 102 años, con un legado inconmensurable.

rmh/ft